lunes, 11 de diciembre de 2017

La cárcel de Stanford


El mito descrito por Platón

El mito descrito por Platón, reconocido filósofo,  hace referencia a la historia de un grupo de hombres obligados a permanecer en una caverna en donde su única visión son las sombras que dejan ver la luz producto del fuego, ubicado  a cierta distancia de sus ataduras. Para estos hombres las sombras son la realidad, ya que para ellos no existe nada más, igualmente en nuestro diario vivir podemos tener ataduras que nos impiden ver y tener contacto con la realidad, estas ataduras no siempre son  físicas,  aunque desafortunadamente estas todavía existen, pero generalmente las verdaderas ataduras que tenemos hoy la mayoría de los seres humanos son la ignorancia, la pereza y la materialidad.

Esto, aunque parezca no tan cierto tiene su explicación, en muchas ocasiones somos ignorantes no por falta de oportunidades de llegar a la razón, sino porque buscamos las salidas fáciles, aquellas que no nos representan ningún tipo de esfuerzo, ningún tipo de investigación, y en esto se relaciona la materialidad, el mundo de la tecnología, los juegos el chat y  las redes sociales; estas son las verdaderas ataduras de la investigación y el  conocimiento.

En un mundo cambiante, de nuevos retos, de nuevas costumbres es mucho más difícil ser certeros e intentar llegar al mínimo grado de sabiduría y aunque pareciera estar frente a una sociedad estable y segura de si misma  por el contrario el miedo de ser libres es semejante a aquel miedo que sentían los esclavos de ver la luz fuera de la caverna, en la actualidad se mantiene un inmenso miedo a ser verdaderamente libres a dejarse ver como se es en realidad y no como el mundo espera vernos, a ser como somos y no como la moda nos indica a ser. 

Pero aquí no terminan las similitudes con aquellos hombres prisioneros en la caverna, al igual que aquel hombre que tuvo la oportunidad de salir y ver la verdadera realidad y reaccionó  buscando las sombras, atado a la costumbre; así mismo, cuando se presentan oportunidades a salir de los abismos los seres humanos siguen buscando las sombras, aquellas que a pesar de ser tortuosas les brindan seguridad,  además existen muchas  costumbres que se convierten en grandes ataduras para cada persona.

Pero bueno, existen unos pocos que salen de la caverna e inician un largo camino de conocimiento, estos son dignos de admiración y de respeto, sin embargo, no cabe duda que prefieren no recordar ese antiguo estilo de vida. Esto, similar al hombre de la caverna, es de suponerse, es más fácil mirar el presente y soñar con el futuro que devolver la mirada y buscar la forma de ayudar a los que aún siguen sumergidos en la caverna, esto si sería realmente loable, pero esto es de otros muchos más pocos.

Finalmente, esta es la realidad, una sociedad sumergida en la ignorancia, la pereza mental y con muy pocas opciones de cambiar, pero y ¿Cuál sería entonces, el único camino correcto?. Sin duda alguna, al menos para mi, es la educación, claro, una totalmente diferente a esta, atada en recursos, en tiempo, en fin en todo….
Una educación libre, profunda en la que haya evaluación integra y permanente que garantice que cada persona libere su mente, haga procesos realmente cognitivos y propositivos, mas allá de un conocimiento repetitivo y superficial. Una educación con igualdad de oportunidades.
Y entonces, cual es nuestro deber, no ser conformistas, ser investigadores incansables, desarrollo personal de un pensamiento filosófico y enteramente productivo, fomentar  y ser partícipes de grupos de  investigación de tal forma que se armen una sólida cadena no de ataduras sino de oportunidades de nuevos aprendizajes. 

sábado, 9 de diciembre de 2017

Microensayo: Libertad de expresión (Filosofía)


 
Libertad de Expresión VS Platón


`La continua presencia de antidisturbios acaba con las reservas de cocaína en Cataluña´, este es el artículo de la revista satírica `El Jueves´ por el cual es imputado su director, Martínez-Vela, tras la denuncia del Cuerpo Nacional de Policía, a lo que ellos reclaman respeto con esta otra publicación: `Apoyamos y defendemos la libertad de expresión, ¿pero no creéis que os habéis pasado de la `raya´? 


Demasiadas preguntas a esta noticia, ¿Realmente apoyamos y defendemos la libertad de expresión? ¿Pretendemos que respeten nuestra manera de pensar sin hacerlo nosotros? ¿Qué puede pasar por hacer algo tan simple y cotidiano como un comentario o escribir una publicación?

Vamos a intentar responder a algunas de estas preguntas comparándolas con la idea que tenía Platón sobre este tema. Platón dio a entender que en la filosofía no existía algo tal como la `Libertad de Expresión´ sin riesgo alguno.


La risa no es un plato de buen gusto para Platón, así como expuso en `La Republica´ la risa debe ser reservada para los grandes hombres, los cuales no deben dejarse contener por ella, puesto que ellos son los que nos tienen que representar y dedicarse a cosas más importantes.

La risa es un placer, aunque Platón señaló una dimensión negativa en ella, algo así como el engreimiento ante las desgracias, lo que provoca dolor y es símbolo de placer y sufrimiento al mismo tiempo, algo decadente, fruto de la malicia y la envidia. 


Y así es, defendemos la libertad de expresión, pero realmente no la apoyamos, puesto que nadie sabe cuáles son sus límites; pretendemos que nos respeten sin saber hasta donde nosotros llegamos a respetar, y probablemente algo tan simple como un comentario puede causar en una persona lo que a nosotros en su lugar también nos causaría, ¿dolor?, quizás ¿rabia?


¿Cómo se puede sentir el imputado Martínez-Vela tras la denuncia por exponer libremente algo que es considerado libertad? ¿Injusticia? Tal vez. Quizás Platón tenga razón y esta definición nunca existió como tal y por eso no sabemos diferenciar entre la libertad y el bien y el mal.


¿Se puede poner solución a dicha cuestión? Probablemente sí. Probablemente la única y mejor solución sea poner límites a esa `libertad´ sin la necesidad de relacionarlo con un aspecto negativo como es la maldad, o tal vez no, tal vez sea respetar cada comentario y/o expresión de una persona que no tiene por qué pensar igual que nosotros. Respetar, ni denunciar ni imputar, respetar.


Microensayo Platón

El Pensamiento Político de Platón


Platón afirma en el libro de la República, los gobernantes tendrían que ser personas formadas y educadas para gobernar de manera justa.

Platón rechaza la democracia y la oligarquía como forma de gobierno y piensa que la idónea sería una aristocracia, formada por personas mejor cualificadas para gobernar, porque solo ellos pueden llegar a conocer la verdad e impartir justicia. La propuesta de Platón, sería la de aplicar el intelectualismo moral de Sócrates, en la que solamente pueden ser justos y buenos los que saben qué es la justicia y el bien, conociemiento que únicamente pueden alcanzar los filósofos y ser los gobernantes perfectos. El estado debería estar dividido en tres clases correspondientes a las tres partes del alma: los gobernantes filósofos-la prudencia o la sabiduría, los guardianes-la valentía, y los productores-la moderación, con lo que la armonía entre las clases equivaldría a la justicia individual.
Actualmente estamos gobernados de manera democrática por unos políticos que han sido elegidos por el pueblo, pero la mayoría de estos políticos lo único que quieren es ganar popularidad y viven de la corrupción, el chantaje, la malversación de dinero público, etc.

Las personas educadas para saber hacer política, crear una sociedad en armonía y sin ilegalidades de ningún tipo serían las más adecuadas para formar una sociedad unida en la que todos dependeríamos de todos y en la que el bien común está por encima del bien individual. Lo que pasa hoy en día, es que algunos políticos alcanzan el poder gracias a favores individuales por eso pasa todo lo descrito en las líneas anteriores, la sociedad actual vive engañada por unas personas que no desempeñan bien su papel y se aprovechan de él ya que no al no saber qué es la justicia y el bien, no actúan de forma correcta para que se pueda alcanzar la plena harmonía entre las clases y entre las partes del alma del individuo.